Sexo Madrid

Sexo profesional de pago en Madrid

Hola, soy Alicia, una mujer dulce, apasionada y entregada al erotismo. Poseo unos voluptuosos pechos y unas exóticas curvas que te llenarán de placer y lujuria. Me encanta disfrutar de buena compañía para llegar a la total implicación en la intimidad. En mi apartamento privado, te haré pasar un momento inolvidable con mi elegancia, simpatía y erotismo: ya que no tengo ningún tabú en la cama, podemos llegar a tener una complicidad total. Atrévete a venir a verme, te encantará.

Te regalaré las caricias y besos de una novia apasionada, mi lengua te estremecerá de placer y te encantará el sonido de mi placer mientras danzo sobre ti. Me convertiré en tu amante preferida. Ven a descubrir el mejor sexo en Madrid.

Pincha aquí para ver mi web con fotos

Sexo Madrid

Sexo de lujo en Madrid

Servicios publicados

Estos son algunos de los servicios que publicamos: Servicios aleatorios Masajes eroticos - Clubs de alterne - Contactos eróticos - Escorts independientes - Burdeles - Anuncios de sexo - Putas de lujo - Chicas de alterne - Putas a domicilio - Agencias de escorts - Scorts de alto standing - Sado erótico - Prostitutas de lujo - Prostíbulos - Clubes de relax - Saunas eróticas - Tantra - BDSM - Callgirls - Damas compañía - Call girls - Pisos de relax - Azafatas - Casas relax - Chicas de compañía - Modelos - Acompañantes de lujo - Salidas a hoteles y domicilios - Señoritas de compañía - Apartamentos por horas - Locales de intercambio -

Te recomendados

Aquí tienes diferentes locales donde puedes asistir: Clubs aleatorios Medea - Platinum - Tuset Barcelona - Eden - Baronet - Habana - Basinger - Paraíso Privee - Saratoga - Alexia - Kissme - New Tuset - Casanova 59 - La vie en Rose - Cotton Club - Sauna Cristal - Bailen 22 - Batman - Aribau 64 - New Aribau - Comendadoras - Charlie Club - La Estrella - Club Barbie - Pretty Woman

Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Me empujó para dejarme boca arriba. Se sentó sobre mí, dejando su culo contra mi boca. Agarró con su boca mi miembro y empezó a lamerlo. Introdujo el glande mientras con la mano me masturbaba. Yo tenía su ano frente a mí, pasaba mi lengua entre el final de sus labios mayores y su precioso agujero, iba y venía con mi lengua, metí un dedo en su culito y noté como se contraía. –Por favor no, sólo con la lengua.- le hice caso, para mi primaba su disfrute. Me olvidé de mis dedos y use mi lengua para acariciarlo. Ella me estaba proporcionado un placer inmenso. Notada como su pelo caía sobre mis piernas alrededor de su cabeza que estaba hundida sobre mi pene erecto. Al poco se levantó y alejó su culo de mi cara mientras decía: -Penétrame.- Dicho esto se sentó sobre mí, dándome la espalda, clavándome en su ser. Su vagina se amoldaba a mi miembro. Lo envolvía dándole cobijo y protección, haciendo que mis piernas empezaran a temblar de placer. Cabalgó sobre mí, notaba como sus músculos se tensaban. Se movía con rapidez moviendo su cadera mientras yo lo único que hacía era intentar concentrarme para no venirme. Mientras le acariciaba sus pies que habían quedado a ambos lados de mi, los sujeté fuerte y los apreté. Me estaba llegando un torrente de placer y no era el único. Su vagina se aferraba con numerosas contracciones que delataban que ambos estábamos en un orgasmo conjunto. Me vacié dentro de ella, la habitación olía a sexo.

2. Asientes con la cabeza, me besas y lentamente te colocas con las piernas abiertas en mi regazo, mi sexo esta en la posición correcta, poco a poco te penetra, se desliza suavemente. Un suspiro escapa de tu boca al comprobar que toda mi extensión se ha perdido en tus carnes. La danza erótica comienza, lentamente, como el barco zarpando de un tranquilo puerto, a medida que te beso y estrujo entre mis manos tus pechos, los jadeos se hacen más intensos. El ritmo va en ascenso, en algún momento de la escalada me miras con atención a los ojos, sé lo que significa. Te abrazo entonces, arremeto con mayor fuerza, tu placer se sonoriza, deseas más. Dadivoso te complazco. Las sensaciones se intensifican, el mundo se aleja de la realidad, somos ahora uno solo, envueltos en un halo de placer increíble. Me excita mirarte así, nos recorremos mutuamente, las manos de ambos se pierden entre los cuerpos, el deseo de fundirme en ti viene ahora. Nos liberamos juntos en un gran orgasmo, el tiempo se detiene, en el Universo solo existimos tú y yo. Retenemos la respiración y caemos rendidos ante la gloria. Nos besamos tiernamente, en un abrazo relajamos los cuerpos, ha sido maravilloso. Te pido que subas a la cama…

3. Me pego a ti, trato de provocarte, me bajas los tirantes del vestido muy despacio, por mis brazos, luego lo dejas caer al suelo. Recuesto mi cabeza sobre tu hombro, acercas tus labios a los míos y nos besamos. Mis manos se adentran entre tu cuerpo y el mío y toco tu sexo erguido por encima de la tela, esta tieso, erecto. Lo acaricio con suavidad. Te deseo y sé que me deseas, pero nos detenemos en las caricias, en el juego de seducción que envuelve este momento. Tus manos recorren mis brazos hacia mis hombros y luego se acercan a mis senos. Los acaricias por encima del sujetador. Nuestros cuerpos se calientan mutuamente. Metes tus manos entre mi piel y el sujetador, pellizcas mis pezones y todo mi cuerpo se estremece. Entretanto he conseguido bajarte la cremallera del pantalón y he metido la mano dentro, pero tú la sacas con paciencia. Quieres alargar más el juego. Me inclinas sobre la baranda, haciendo que te muestre mi culo y lo acaricias por encima de las braguitas, luego las apartas y acaricias mi sexo, siento tus dedos hurgando en mis labios vaginales, se introducen en mí y un gemido escapa de mi garganta. La luna sigue atenta la escena. Empiezas a mover los dedos, dentro y fuera de mí, provocándome dulces gemidos de placer. Deseo más, mucho más, pero tú me torturas con esas caricias durante un largo espacio de tiempo, el suficiente para conseguir que me corra de placer.

4. Cuando dejo de convulsionarme, me coges en brazos, entramos en la habitación y me depositas en la cama. Te desnudas mientras te observo. Me encanta ver como te desvistes para mí, lo haces despacio, demorando el momento, haciendo que me impaciente, hasta que por fin tu sexo erecto, aparece ante mí y acerco mi boca a él para venerarlo, sentándome en el borde de la cama. Tú estás de pie frente a mí, acaricias mi mejilla y yo abro la boca, la cierro sobre tu miembro erecto y empiezo a chuparlo con mucha delicadeza. Me encanta deleitarme en su sabor, sentir como resbala por mi boca, entrando y saliendo de ella, sentir la suavidad de tu piel y el calor. Muevo la lengua serpenteando alrededor de tu miembro viril, acaricio su piel con los dientes. Tus manos se posan sobre mi cabeza, deshacen el moño que me hice antes de salir y dejas caer mi pelo largo y liso sobre mis hombros, enredas tus dedos en él y diriges los movimientos. Te observo, tus ojos están cerrados, sé que estas disfrutando, que te encanta sentir mi boca caliente y húmeda alrededor de tu sexo. Y a mí me encanta saborearlo. Cada vez gimes más fuerte, por lo que haces que me detenga, me acuestas sobre la cama. Te arrodillas frente a mí, separas mis piernas, coges las braguitas por la goma y tiras hacía abajo, quitándomelas con lentitud, mientras besas mis piernas sensualmente. Dejas las bragas a un lado y asciendes beso a beso por mi pierna derecha hasta la ingle, luego repites la operación con la izquierda, yo te miro expectante, y tras eso, acercas tu boca a mi sexo, sacas la lengua y lames. Mi cuerpo se tensa al sentir ese contacto y empiezas a chupar mi clítoris, a lamerlo, a idolatrarlo haciéndome retorcer de gusto y deseo. Tu lengua se enreda en mis labios vaginales, se introduce en mi oscuro agujero y un nuevo gemido escapa de mi garganta. Te deseo y sé que me deseas, necesito tenerte dentro de mí, dejar que la luna derrame su luz sobre nuestros cuerpos mientras se une en un baile de pasión. Por eso, no demoras más el momento. Te levantas, te pones sobre mí, me miras a los ojos profundamente, sonríes y siento como tu sexo entra en el mío despacio, con calma, hasta llenarme completamente. Y nos quedamos así, unidos unos segundos, quietos, mirándonos, sin decirnos nada. Sólo sintiendo el calor de nuestros cuerpos.