Masajes Madrid

Masajes eróticos y sensuales en Madrid

Para aquellos que no me conocéis, comentaros que soy una escort madrileña con amplia experiencia en servicios de GFE y acompañamientos de alto nivel. Mi propósito es brindar al cliente un servicio excelente fuera y dentro de las sábanas, adaptándome completamente a sus necesidades. No soy una jovencita universitaria ni una pornstar, soy una mujer de carrera, de alto nivel sociocultural, independiente, segura de si misma, divertida y encantadora, acostumbrada a los eventos sociales y conocedora del protocolo. Camaleónica, polifacética y apasionada por la vida, intento transmitir a mis clientes esa intensidad que me caracteriza, haciendo que disfruten al máximo de la experiencia. Para ello también es importante que yo me sienta cómoda por lo que te adelanto que mi perfil de cliente es el de hombre maduro a partir de 50 años aproximadamente, de buena posición social y económica, buena conversación, caballerosidad y que sepa tratar a una mujer de mis características. No atiendo a caballeros que no se encuentren dentro de dicho perfil. Estoy segura de que para ti la discreción es esencial, para mí también y por ello en muchas ocasiones no puedo atender llamadas de teléfono. Es por ello que te agradecería que en primer lugar me envíes un email en el que expongas el servicio que estás buscando y me cuentes un poco sobre ti.

Masajes eróticos y sensuales, Tantra, cuerpo a cuerpo, lo que desees ... Soy una excelente masajista que te ofrece exquisitos masajes en Madrid.

Pincha aquí para ver mi web con fotos

Masajes Madrid

Masajistas en Madrid

Servicios publicados

Estos son algunos de los servicios que publicamos: Servicios aleatorios Saunas eróticas - Putas a domicilio - Acompañantes de lujo - Putas de lujo - Contactos eróticos - Masajes eroticos - Escorts independientes - Chicas de alterne - Callgirls - Tantra - Agencias de escorts - Scorts de alto standing - Chicas de compañía - Clubes de relax - Damas compañía - Modelos - Burdeles - BDSM - Prostitutas de lujo - Clubs de alterne - Casas relax - Azafatas - Salidas a hoteles y domicilios - Anuncios de sexo - Prostíbulos - Locales de intercambio - Call girls - Pisos de relax - Señoritas de compañía - Sado erótico - Apartamentos por horas -

Te recomendados

Aquí tienes diferentes locales donde puedes asistir: Clubs aleatorios Aribau 64 - Cuore Cabaret - President - L´hibou - La Estrella - Viladomat 208 - Nice - Basinger - Club Romaní - Saratoga - Pub Aribau 240 - Showgirls - Jobe y el amor - Gran via 532 - Bacarra - Club Lexis - Pretty Woman - Alexia - Habana - Thermas - Casanova59 - Medea - Paraíso Privee - Sauna Cristal - Sauna Yuma

Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Abro la boca, la acerco a tu cuello y tú acercas la tuya al mío. Clavo mis colmillos en ti, tú clavas los tuyos en mí, y empiezo a sentir como tu dulce sangre llena mi boca, mientras la mía llena la tuya. Los latidos se confunden y una amalgama de sensaciones llenan nuestros corazones. Empezamos a movernos uno contra el otro cada vez más rápidamente y el orgasmo empieza a nacer en mí y también en ti, siento que tu sexo se hincha dentro de mí, en pocos segundos estallo en un demoledor éxtasis de pasión a la vez que tú también te derramas en mí, mientras nuestras sangres nos recorren. Es el éxtasis supremo. Cuando ambos dejamos de convulsionarnos, apartamos las bocas y te tumbas a mi lado. El sopor empieza a apoderarse de mí, te levantas y cierras la puerta del balcón. Vuelves junto a mí. Recuesto mi cabeza sobre tu hombro y siento como el sueño me vence. El juego ha terminado. Nuestra noche se acabó.

2. Ahora sí, como en su sueño, se acercó a Raúl, dentro de la floristería, donde se encontraba colocando sacos de fertilizante y abono que ella había estado utilizando en la calle, y justo cuando se disponía, con el corazón en un hilo, a revelar sus sentimientos al joven, una joven alta y delgada de pelo negro y ojos verdes, guapísima, entró en la tienda. Raúl, al verla, se alegró, algo que extrañó mucho a Ángela, y se fue hacia ella. A través de una cristalera, Ángela vio como la recién llegada y Raúl se besaban apasionadamente, ante la sorprendida mirada de Rosa, que se dirigió después con seriedad a Ángela, dándola a entender que volviera al trabajo. Ángela pasó hacia dentro, llorando desconsolada, con el corazón destrozado y con la incertidumbre de saber si volvería a ver o no a aquel chico, el suficiente tiempo como para confesarle unos sentimientos de los que, desgraciadamente, ya no estaba segura. En unas horas, toda su decisión y felicidad se habían transformado de nuevo en desilusión, dolor y tristeza.

3. Tu no querías parar ahí, te apetecía hacerme gozar y yo deseaba que me hiciese gozar. Mientras besabas mi cuello tu mano recorrió mi cuerpo hasta llegar al bulto que había en mi entrepierna, te aferraste a el con fuerzas, con intenciones de no dejarlo escapar, como si tuviera intención de irse, pero ni mucho menos, solo quería sentir tus caricias y no la hiciste esperar, desabrochaste los botones de la cremallera del pantalón y metiste la mano dentro para encontrarte un miembro duro por toda esta maravillosa situación. Tampoco dejabas de besarme el cuello y la boca mientras tocas mi polla, empiezas a desabrochar los botones de mi camisa y mientras haces eso también me besas el pecho dando en mis pezones mordisquitos leves que producen placer, pero tu nunca sueltas el miembro. Tocas la polla y los huevos, sabes lo que haces se nota que no es la primera vez que masajeas esa parte del cuerpo de un hombre, me encanta la sensación esa de saber que as tocado y estado con algún otro y que me prefieres a mí, ser el elegido por ti me excita.

4. Cayó sobre mí. Su espalda contra mi pecho. Se desplazó dándome la espalda y se dejó caer sobre un costado. El silencio invadía la habitación del hotel. Alcancé a coger la sábana para tapar nuestros cuerpos desnudos. Ella seguía dándome su espalda, la abracé por detrás y le besé tiernamente en el cuello y la nuca. Mi mano se desplazó por su vientre hacia arriba hasta coger un pecho. Ella besó mi otro brazo que le ejercía de almohada. Nos dormimos. A la mañana siguiente desperté junto a ella tal cual nos habíamos acostado. Era tarde, mi reunión de la mañana estaba echada a perder. Cogí mi teléfono móvil y llamé a la empresa diciendo que me encontraba mal y que aplazaría la reunión para el lunes siguiente. Ella despertó. Me miró marcando una sonrisa en su preciosa boca. –Me has despertado.- lo pronunció con un tono suave y melodioso, no de reproche. Alargó la mano hasta su teléfono móvil y se dispuso a poner la misma excusa a su compañía. Después de cinco minutos de charla con su secretaria colgó el teléfono. Para entonces yo me encontraba a su lado dispuesto a pasar el mejor fin de semana que jamás haya tenido persona alguna.