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Masajes eróticos y sensuales en Madrid

Mi nombre es Antonela y soy una chica que posee una belleza exquisita y un cuerpo de medidas que rozan la perfección. Cuando me conozcas, descubrirás a una mujer sensual e intensa, capaz de despertar tus deseos y hacer volar tu imaginación y fantasía. En la intimidad, soy una amante muy liberal que no conoce el significado de la palabra tabú ... déjate cautivar y disfrutarás de momentos que no podrás olvidar. Entre mis servicios especiales, realizo unos deliciosos y relajantes masajes en camilla.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Entro en la habitación, ésa que decoraste especialmente para nuestros apasionados encuentros, con telas de color rojo, tanto en las cortinas como en la ropa de cama e incluso vistiendo las paredes de telas de raso rojas. Tú me sigues, abro el balcón y salgo para observar la luna, apoyada sobre la baranda elevo mis ojos al cielo. Te acercas a mí, me abrazas por detrás, pegas tu cuerpo al mío y noto tu sexo erecto sobre mi culo. Siento tu boca sobre mi nuca, la besas suavemente y mi cuerpo se estremece. Ninguno de los dos dice nada, los sentidos, los gestos, hablan por nosotros. La luna nos observa desde su azul firmamento. Tus manos se posan sobre mis caderas, las acaricias con suavidad, mientras sigues besando mi cuello, en un dulce camino hasta mi hombro derecho, que muerdes suavemente, mientras tus manos acarician mi vientre y suben la falda del vestido, para acariciar mis muslos apaciblemente.

2. Eso si, evidentemente esa no estaba siendo mi mejor noche en cuanto a levante y es por eso que al final para no dejarla solita ahi y para no quedarme parado mirando como los demas bailaban y se divertian la agarre agus de la mano y la lleve a la pista, "dale vamos a la pista que esto se puso buenisimo", le dije y ella acepto, seguramente en ese momento no era lo que hubiese imaginado como una noche de gran diversion, pensaba: uh!, ahora tengo que bailar con mi hermana, que "divertido", pero bueno en ese instante no habia opción y no iba a quedarme sentado, asi que estuve toda la noche bailando con mi hermana, que tampoco habia encontrado hasta ahí a algun pibe que realmente le gustara para salir a bailar, con el correr de la noche a agus ya se le iba notando el alcohol. Nosotros lejos de hacernos drama por no haber encontrado a alguien interesante, bailabamos y nos divertíamos como nunca. Eramos una gran pareja en la pista. Finalmente Estabamos disfrutando de la compañía del otro.

3. Notas fluidas de jazz creaban un ambiente sensual, nos abrazamos por un largo rato percibiendo aromas y sintiendo nuestros cuerpos. Tu cadera estrecha y el roce de tus dedos me invaden con deseos de lujuria. -beso tu cuello sintiendo la delicadeza de tu piel, su finura- beso tus mejillas y unimos nuestros labios, esos labios carmin que me hipnotizan-introduzco mi lengua en tu boca hasta fundirlas- me encantan tus besos. Con delicadeza recorro tu cara, tus hombros deslizandome con cuidado hasta tu cintura. Deslizo mi mano hasta abrir el cierre de tu vestido, acaricio tu espalda, paso mi lengua por ella notando tus reacciones, saboreo tu piel y me excita. Me siento detras de ti y observo cada curva de tu cuerpo, eres hermosa y una diosa de mujer. Beso tu cuello mientras recorro tus piernas con ternura, pequeñas mordidas tersan tu cuerpo. Deslizo el vestido por tus hombros hasta descubrir tus senos cubiertos por un sosten de tela fina. Los recorro al tiempo que te muerdo con mayor fuerza. Noto que el contacto con el aire ha endurecido tus pezones y los recorro con mi dedos. Desabrocho tu sosten y dejo esos pechos al aire, los masajeo, los admiro.

4. Me pego a ti, trato de provocarte, me bajas los tirantes del vestido muy despacio, por mis brazos, luego lo dejas caer al suelo. Recuesto mi cabeza sobre tu hombro, acercas tus labios a los míos y nos besamos. Mis manos se adentran entre tu cuerpo y el mío y toco tu sexo erguido por encima de la tela, esta tieso, erecto. Lo acaricio con suavidad. Te deseo y sé que me deseas, pero nos detenemos en las caricias, en el juego de seducción que envuelve este momento. Tus manos recorren mis brazos hacia mis hombros y luego se acercan a mis senos. Los acaricias por encima del sujetador. Nuestros cuerpos se calientan mutuamente. Metes tus manos entre mi piel y el sujetador, pellizcas mis pezones y todo mi cuerpo se estremece. Entretanto he conseguido bajarte la cremallera del pantalón y he metido la mano dentro, pero tú la sacas con paciencia. Quieres alargar más el juego. Me inclinas sobre la baranda, haciendo que te muestre mi culo y lo acaricias por encima de las braguitas, luego las apartas y acaricias mi sexo, siento tus dedos hurgando en mis labios vaginales, se introducen en mí y un gemido escapa de mi garganta. La luna sigue atenta la escena. Empiezas a mover los dedos, dentro y fuera de mí, provocándome dulces gemidos de placer. Deseo más, mucho más, pero tú me torturas con esas caricias durante un largo espacio de tiempo, el suficiente para conseguir que me corra de placer.