Masajes Madrid

Masajes eróticos y sensuales en Madrid

Hola, mi nombre es Ana Nicolle y soy una rubita brasileña muy pasional, alegre, simpática, coqueta y muy, pero que muy cariñosa ... cuando me conozcas sentirás escalofríos por todo tu cuerpo, mi dulce mirada te atrapará de una manera increíble y los latidos de tu corazón se acelerarán imaginando lo que deparará nuestra velada. Va a ser algo inaudito, ya lo verás ...

Masajes eróticos y sensuales, Tantra, cuerpo a cuerpo, lo que desees ... Soy una excelente masajista que te ofrece exquisitos masajes en Madrid.

Pincha aquí para ver mi web con fotos

Masajes Madrid

Masajistas en Madrid

Servicios publicados

Estos son algunos de los servicios que publicamos: Servicios aleatorios Apartamentos por horas - BDSM - Prostíbulos - Clubs de alterne - Clubes de relax - Sado erótico - Anuncios de sexo - Acompañantes de lujo - Chicas de compañía - Call girls - Pisos de relax - Burdeles - Casas relax - Modelos - Prostitutas de lujo - Azafatas - Putas de lujo - Damas compañía - Masajes eroticos - Chicas de alterne - Scorts de alto standing - Contactos eróticos - Señoritas de compañía - Saunas eróticas - Putas a domicilio - Callgirls - Locales de intercambio - Agencias de escorts - Escorts independientes - Tantra - Salidas a hoteles y domicilios -

Te recomendados

Aquí tienes diferentes locales donde puedes asistir: Clubs aleatorios Paraíso Privee - Basinger - Club Starlets - Comendadoras - President - Saratoga - Gran via 532 - Club Free - Agencia Sexy Nights - Bacarra - Nyoman - Enigma - Club Barbie - Pretty Woman - New Tuset - Cotton Club - La vie en Rose - Club Lexis - Casanova59 - L´hibou - Azul - O´Dely - Hot Madrid - Alexia - Habana

Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Yadira se despojó de la armadura, ignorando el lacerante dolor de una herida reciente en el costado, apartó los suaves pantalones de cuero blando a un lado y por último, se desprendió de la camisa. Ya desnuda se metió en la bañera de agua caliente que acababan de prepararle. Su cuerpo estaba perfectamente contorneado por los largos años de ejercicio militar, su brazo era poderoso con la espada pero reflejaba una salvaje belleza femenina, al igual que el resto de su anatomía. Era una mujer de piel tostada y suave, marcada por alguna que otra cicatriz finísima que en nada afeaba su aspecto, voluptuosa, de oscuros cabellos que caían en cascadas rizadas sobre sus hombros y unos intensos ojos grises, más fríos que agujas de hielo, pero salvajes y hermosos a la vez. Yadira se había hecho con el control de medio país gracias a su fuerza y a que era una gran estratega, sin embargo, esta vez, la victoria no era suya, al menos no del todo.

2. Mi gozo se vio truncado cuando se acercó el camarero. Me dio un susto de muerte. Me recompuse como pude y pude ver en sus labios como se dibujaba en su comisura una mueca maligna que dejaba ver que sabía lo que hacíamos. Laura pidió de postre fresas bañadas en champán y yo pétalos de flor bañados en chocolate blanco. Terminamos lo más rápido que pudimos porque a ambos las ganas de sexo nos podían. Pagué con mi tarjeta de crédito. Salimos a la calle y a apenas dos metros de la puerta del restaurante la agarré por la cintura acercando su cuerpo al mío y besando sus rojos labios. Estuvimos mucho tiempo besándonos, pasaron muchos taxis por delante de la puerta del restaurante. Paramos a uno y nos dirigimos al hotel aguantando las ganas de besarnos y tocarnos por aquello de mantener la corrección.

3. Recorriste mis piernas con tu boca húmeda y anegaste mi centro con tu lengua, provocando estremecimientos en mí. Llegaste hasta mi pecho acariciándolo dulcemente y llevándolo a tu boca bebiste de ellos como un niño hambriento, mientras tu mano descendía hasta mi humedad. Te adentraste ahí, provocando que mis caderas se estremecieran al ritmo de las flores movidas por el viento. Yo acariciaba tu cabello y espalda mientras tu oculto en mi pecho te colmabas de ellos.

4. Seguía dejándose llevar por el suave ascenso de la escalera mecánica, con la vista puesta a la planta superior, pero su mente no iba en esa dirección precisamente. Sabía que detrás de su novio subía más gente, entre la que podría haber chicos de su edad, que sin duda tendrían sus ojos pegados a su exuberante cuerpo, chicas jóvenes y guapas (quizá las novias de algunos de esos chicos), que podrían transmitir en su mirada una pizca de envidia y/o admiración, hombres de cierta edad, maduros, que verían a Mónica como un deseo inalcanzable y lejano, y mujeres, quizá solteras de por vida o divorciadas, que reflejaban en sus ojos una expresión de indecencia y rechazo.