Masajes Madrid

Masajes eróticos y sensuales en Madrid

Soy una joven chica sensual y apasionada, llamada Daniela. Una belleza de piel suave como la seda y perfumada como el jazmín, labios dulces como la miel y enormes senos como las montañas que siempre quisiste escalar ... tus manos recorrerán mi delicada cintura hasta alcanzar la firmeza de mis glúteos donde me tomarás presa para después hacerme tuya. Una amante entregada con unas manos ardientes que derretirán tu piel con tan sólo rozarte, una entrepierna jugosa y ardiente deseosa de ser conquistada, unas sinuosas curvas con movimientos serpenteantes ... Mis pensamientos son húmedos como el rocío del amanecer.

Masajes eróticos y sensuales, Tantra, cuerpo a cuerpo, lo que desees ... Soy una excelente masajista que te ofrece exquisitos masajes en Madrid.

Pincha aquí para ver mi web con fotos

Masajes Madrid

Masajistas en Madrid

Servicios publicados

Estos son algunos de los servicios que publicamos: Servicios aleatorios Azafatas - Scorts de alto standing - Chicas de alterne - Chicas de compañía - Damas compañía - BDSM - Putas a domicilio - Burdeles - Agencias de escorts - Locales de intercambio - Señoritas de compañía - Anuncios de sexo - Clubes de relax - Contactos eróticos - Casas relax - Clubs de alterne - Salidas a hoteles y domicilios - Acompañantes de lujo - Prostitutas de lujo - Prostíbulos - Tantra - Call girls - Callgirls - Pisos de relax - Masajes eroticos - Putas de lujo - Escorts independientes - Saunas eróticas - Modelos - Apartamentos por horas - Sado erótico -

Te recomendados

Aquí tienes diferentes locales donde puedes asistir: Clubs aleatorios Platinum - Hot Madrid - Equus - O´Dely - Pub Aribau 240 - Batman - Tuset Barcelona - Eden - Basinger - Club Barbie - Comendadoras - New Tuset - President - L´hibou - Enigma - Club Lexis - Pretty Woman - Club Eros - Gran via 532 - Sauna Cristal - Cotton Club - Club Starlets - La vie en Rose - Dollar Club - Thermas

Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Sin darle tiempo a réplica se arrodilló frente a él y le desabrochó el pantalón extrayendo el miembro viril que estaba empezando a hincharse con aquel peligroso juego. La mujer lo acarició casi con ternura y un escalofrió recorrió a Davor que no pudo más que dejarse llevar, pues estaba en sus manos. Lentamente el pene del guerrero se irguió por completo, ella le miró juguetona y comprobó que él aún podía aguantar mucho más, así que aprovechó para comenzar con los besos al principio y los lametones después, recorrió el pene con la lengua desde los testículos hacia el capuchón varias veces, como si degustara un delicioso manjar, después se lo introdujo entero en la boca e inició un rítmico movimiento que le permitía metérselo y sacárselo de la boca alternativamente. Davor echó la cabeza hacia atrás y su respiración se volvió más agitada, un bronco gemido escapó de sus labios cuando ella apretó sus testículos y aumentó la presión en el extremo de su miembro.

2. Mónica, ese día, le sorprendió muy gratamente. Llevaba puesto un vestido totalmente negro, muy elegante, de una sola pieza, que le cubría casi la totalidad de su cuerpo, exceptuando sus sensuales pies y un incansable y siempre sugerente escote. Si figura y la sinuosidad de sus curvas se apreciaban mejor que nunca, aunque, eso sí, bajo un tela fina negra. Mónica estaba radiante, hermosa. Marcos, a su lado, tuvo la sensación que debía cuidarse y arreglarse más, aunque se trataba de un chico guapo, simpático, y con un encanto especial. Se sentaron en la zona céntrica del restaurante. Estaban rodeados por otras parejas que deseaban pasar una velada romántica en ese distinguido restaurante. Pidieron lo que iban a tomar, y empezaron a hablar de sus cosas, a veces de forma caótica, yendo de un tema a otro, pero siempre terminaban la charla recordando lo mucho que se querían. Comieron con entusiasmo el primer y el segundo plato, y justo cuando habían pedido los postres, Mónica se disculpó y se dirigió al baño.

3. Entre en la habitación, te encontrabas de espaldas, secando las pequeñas gotas de agua en ti, disfrute observando tu cuerpo varonil, tu enorme espalda, tus nalgas duras y apretadas, sentiste mi mirada y giraste suavemente para dedicarme una sonrisa, tenias algo de prisa te esperaba un día de arduo trabajo en la oficina, pero yo no estaba dispuesta a que te fueras tan pronto, insinué que tenia una sorpresa que no podía esperar, te quedaste pensando que posición tomar, me acerque a ti y te brinde mi boca, me diste un beso rápido y me dijiste "en la noche", pero yo busque tu sexo mientras introducía mi lengua en tu boca, sentí tu indecisión, mis manos son expertas en tu cuerpo, inmediatamente sentí la respuesta a mis caricias, baje hasta él y lo recorrí dejándolo completamente húmedo y lleno, mientras mis manos recorrían tus nalgas con la yema de los dedos, mis dedos buscaron tu raja sorprendido las apretaste, pero yo inmediatamente absorbí tu verga con mi boca y poco a poco la tensión fue disminuyendo.

4. Por fin, mi boca se fundió ávidamente a los pulposos labios, batiéndome entre la repulsión y un impulso innato, en un beso intenso y febril, y mi lengua buscó la suya; mas no encontré tal. Hurgando hasta lo más profundo, no había dientes. Una lengüita pequeñita, en una comisura de la boca, se paseaba al vaivén de la mía. Mi saliva entremezclada con la suya viscosa, saboreaba el agridulce torrente fluyendo de su inconmensurable profundidad. Fuertes columnas hercúleas, de brazos cual molinos de viento se agitaban y se engarzaban fuertes a mi cráneo; con ayuda de ellos, aquella boca no consentía dejar huir a su presa. En furor intenso y agitación constante, quería engullirme por completo. Me fatigué de besarla, ciertos vellos de sus labios picaban mis carrillos; la boca no pudo succionarme, y sus fuertes extremidades me liberaron exhaustos. Así permanecí segundos observándola, sus gruesos labios ahora henchidos por el fragor, permanecían palpitantes; balbuceando algo. No pude evitar en esos momentos, recordar al negro del saxofón con sus nauseabundos labios de secreción hedionda y verdosa; fuertes espasmos estomacales deseaban explotar fuera de mí. En medio de la intensa oscuridad de la noche, elevé mi vista hasta la cumbre de la majestuosa montaña, y escalando trémulo hacia ella, vi el fulgor de la mañana de un sol radiante; era el rostro del ángel, y dos resplandores en su rostro iluminándome, una nariz pequeñita, y los labios de grana entreabiertos…y me fundí con ella; penetrando sus entrañas entre baladros de pasión.