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Masajes eróticos y sensuales en Barcelona

Soy Alma, una mujer catalana de bandera, morenaza de ojos de verdes y un cuerpo hecho para el pecado. En mi encontrarás a una mujer con mucha experiencia y las ideas claras. Me gusta el sexo desinhibido y sin tabúes. Si eres un hombre exigente y con las expectativas altas ya me has encontrado, soy la mujer con la que sueñas tener en tu cama, cada poro de mi piel emana morbo y sensualidad. Además seré la compañía ideal para una cena o cualquier evento por mi discreción y saber estar, me gustan las conversaciones inteligentes y con sentido del humor.

Soy masajista profesional por ello en mis servicios incluyo una sesion del mejor masaje relajante complementado con cuerpo a cuerpo. La sensacion de mis pechos rozando tu cuerpo, experiencia digna de vivir. Mi cuerpo joven te transportará al más alto placer. Masajes eróticos y sensuales para disfutar mejor de la vida. Ven a conocerme y disfrutar de los mejores masajes en Barcelona.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. De repente, y poniendo las manos sobre mis apretados glúteos me ayudabas e incitabas a agilizar el ritmo. Poco guanté en esa posición por lo que exploté vertiéndome encima de aquello q se ponia por delante. Te miré te miré con cara de preocupación, pero por poco tiempo. Sabía exactamente lo que querías, y yo estaba ahi. Después de limpiarme un poco me coloqué justo detrás tuya, los dos permanecíamos tumbados en la cama, yo te abrazaba mientras q besándote el cuello palpaba rápidamente tus ahora durísimos pezoncitos. Así, intruducí de nuevo mi aún erecto falo en tu húmedo aparato que siempre me atraía. con movimientos fuertes y rápidos decidí ayudarme de mi mano que pasó del duro pezón al pequeño botón que tan alto placer te causaba.Masageándo mientras te penetraba, cada vez me costaba más mantenerme así. Tus pequeños gemidos rompían en la habitación dandome más y más ganas. No tardaste mucho en explotar de placer mientras respirabas fuertemente. Todabía exsausto te besé tiernamente un momento, y pasé a acurrucarte bajo mi hombro. Permanecí besándote la frente hasta darme cuenta que te quedaste dormida.

2. Entre en la habitación, te encontrabas de espaldas, secando las pequeñas gotas de agua en ti, disfrute observando tu cuerpo varonil, tu enorme espalda, tus nalgas duras y apretadas, sentiste mi mirada y giraste suavemente para dedicarme una sonrisa, tenias algo de prisa te esperaba un día de arduo trabajo en la oficina, pero yo no estaba dispuesta a que te fueras tan pronto, insinué que tenia una sorpresa que no podía esperar, te quedaste pensando que posición tomar, me acerque a ti y te brinde mi boca, me diste un beso rápido y me dijiste "en la noche", pero yo busque tu sexo mientras introducía mi lengua en tu boca, sentí tu indecisión, mis manos son expertas en tu cuerpo, inmediatamente sentí la respuesta a mis caricias, baje hasta él y lo recorrí dejándolo completamente húmedo y lleno, mientras mis manos recorrían tus nalgas con la yema de los dedos, mis dedos buscaron tu raja sorprendido las apretaste, pero yo inmediatamente absorbí tu verga con mi boca y poco a poco la tensión fue disminuyendo.

3. Yadira se despojó de la armadura, ignorando el lacerante dolor de una herida reciente en el costado, apartó los suaves pantalones de cuero blando a un lado y por último, se desprendió de la camisa. Ya desnuda se metió en la bañera de agua caliente que acababan de prepararle. Su cuerpo estaba perfectamente contorneado por los largos años de ejercicio militar, su brazo era poderoso con la espada pero reflejaba una salvaje belleza femenina, al igual que el resto de su anatomía. Era una mujer de piel tostada y suave, marcada por alguna que otra cicatriz finísima que en nada afeaba su aspecto, voluptuosa, de oscuros cabellos que caían en cascadas rizadas sobre sus hombros y unos intensos ojos grises, más fríos que agujas de hielo, pero salvajes y hermosos a la vez. Yadira se había hecho con el control de medio país gracias a su fuerza y a que era una gran estratega, sin embargo, esta vez, la victoria no era suya, al menos no del todo.

4. Me sigue sorprendido, preguntándose que estaré tramando. Entramos en la tienda y al pasar junto a un colgador de ropa cojo una prenda y sin vacilar me encamino hacía el vestuario seguida de él. Le miro, me sonríe, sé que sabe lo que estoy planeando. Nos metemos en el vestidor, dejó la prenda que he cogido colgada y él se sienta en el único taburete que hay en el pequeño cubículo. Me siento sobre él y empezamos a besarnos. De nuevo muevo mi sexo sobre el suyo, que en pocos minutos vuelve a estar erecto, noto como crece entre su cuerpo y el mío. Sus manos recorren mi espalda y me subo la falda hasta la pelvis para estar más cómoda. Siento como sus manos aprietan mi culo. Y entonces el deseo crece más en mí. Hacerlo en un lugar público me pone a mil y sé que a él también. Deslizo mis manos hacía su entrepierna y le bajo la cremallera del pantalón. Busco bajo el slip su aparato, mientras sus dedos se han adentrado ya entre mis braguitas y buscan mi sexo. Me estremezco al sentir como acaricia mis labios vaginales y como resigue el camino hacía mi clítoris. Entretanto he logrado sacar su pene del refugio y lo masajeo suavemente arriba y abajo sin dejar de besar su boca.