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Masajes eróticos y sensuales en Barcelona

Hola a todos los caballeros ardientes de esta ciudad, mi nombre es Jessica y soy un hermoso y curvilíneo chocolate, de muy corta edad, y que espera ser fundido en tu boca poquito a poco, con mucha pasión. Soy una chica muy coqueta y estoy dispuesta a entregarte mucho placer. A pesar de mi juventud, en la intimidad me desenvuelvo muy bien ... soy apasionada y transmito mucho calor. Me gustan los besos, los mimos, las posturitas, el sexo oral natural, el 69, etc. Te invito a que me llames, me preguntes y me conozcas ...

Soy masajista profesional por ello en mis servicios incluyo una sesion del mejor masaje relajante complementado con cuerpo a cuerpo. La sensacion de mis pechos rozando tu cuerpo, experiencia digna de vivir. Mi cuerpo joven te transportará al más alto placer. Masajes eróticos y sensuales para disfutar mejor de la vida. Ven a conocerme y disfrutar de los mejores masajes en Barcelona.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Estuve algo así como tres canciones bailando y mirandola como si fuese cualquier otra chica en plan de levante, pero al mismo tiempo sentia muchisimo remordimiento por lo que me estaba sucediendo, estaba bailando con una de las chicas mas hermosas que se encontraban en el boliche, era la envidia de muchos de los chabones que ahi se encontraban, claro que nunca imaginaron que yo era su hermano, el hecho es que esa chica de movimientos tan sexys en la pista a la que cada vez deseaba mas, era precisamente mi hermana menor, esa por la que daria mi vida y a la cual quiero tanto, entonces decidi hacerme el boludo y excusarme conmigo mismo en que ya habia tomado mucho alcohol y estaba desvariando en mis pensamientos. Pero luego la música cambió y de música movida, extrañamente pusieron un par de temas lentos, muy románticos. En ese momento logicamente dejamos de bailar y nos fuimos a la barra a tomarnos unos tragos, sin embargo, me sentía tan extrañamente bien esa noche que aunque nunca había bailado música lenta con ella, y aprovechando que justo estaban pasando un tema que a ella le encantaba, me decidí a decirle si no queria bailar ese tema conmigo, ella dudo un poco y luego me dijo: desde cuando te gusta bailar tanto conmigo a vos?, pregunta que fue seguida de una risita inocente que ni se imaginaba las cosas que a esa altura yo estaba sintiendo. Finalmente agus acepto y me dijo: bueno dale vamos, nunca me hubiese imaginado que quisieras bailar un lento conmigo, pero no le veo nada de malo, aparte este tema me encanta, asi que dale vamos...

2. Mirando a través del escaparate vio a Marisa cruzar la acera en dirección a ella y pensó, por un momento, que no estaría mal que un coche pasara por encima de ella, dejándole el camino libre con Raúl. A pesar de lo que habían hablado en el hospital el joven y ella, no estaba nada convencida con lo que él le dijo, y quería a toda costa acabar a su lado, si cabe, ahora más que nunca. Y ya no pensaba ser ella la que siempre sufriera. Durante el tiempo que había estado en cama, se había dado cuenta de que nadie mostraba sinceridad al hablar con ella en el hospital, sólo sus padres. Ni las vecinas, ni las compañeras del instituto que la conocían de toda la vida. Nadie. Todos la miraban como a un bicho raro, una incomprendida, algo inferior, enfermo, despreciable, y pensó, por una vez, en su felicidad, y no en lo que pudieran pensar los demás al verla hacer las cosas. La chica tímida y vergonzosa se había transformado en la chica fría y egoísta.

3. Hubo un tiempo, unos años atrás, que ella dudaba respecto a su forma de vestir, y optó por la informalidad, por la mediocridad, por no querer llamar la atención. Le asqueaba, en ese período, que un hombre desconocido pudiera tener pensamientos impuros con ella por el simple hecho de verle más campo de piel desnuda. Pero eso ya quedó atrás, ya no se preocupaba por ello, ahora todo resultaba un juego más, un juego de pareja. A ella le encantaba sentirse observada, teniendo la confianza de su novio; él adoraba jugar de ese modo junto a Mónica, sabiendo con seguridad que ella le era totalmente fiel. Habían llegado a un punto de la relación que no había secretos entre ambos, no había lugar a ello, la confianza era total, y si alguna vez sucediera algo, se lo contarían enseguida.

4. Me pego a ti, trato de provocarte, me bajas los tirantes del vestido muy despacio, por mis brazos, luego lo dejas caer al suelo. Recuesto mi cabeza sobre tu hombro, acercas tus labios a los míos y nos besamos. Mis manos se adentran entre tu cuerpo y el mío y toco tu sexo erguido por encima de la tela, esta tieso, erecto. Lo acaricio con suavidad. Te deseo y sé que me deseas, pero nos detenemos en las caricias, en el juego de seducción que envuelve este momento. Tus manos recorren mis brazos hacia mis hombros y luego se acercan a mis senos. Los acaricias por encima del sujetador. Nuestros cuerpos se calientan mutuamente. Metes tus manos entre mi piel y el sujetador, pellizcas mis pezones y todo mi cuerpo se estremece. Entretanto he conseguido bajarte la cremallera del pantalón y he metido la mano dentro, pero tú la sacas con paciencia. Quieres alargar más el juego. Me inclinas sobre la baranda, haciendo que te muestre mi culo y lo acaricias por encima de las braguitas, luego las apartas y acaricias mi sexo, siento tus dedos hurgando en mis labios vaginales, se introducen en mí y un gemido escapa de mi garganta. La luna sigue atenta la escena. Empiezas a mover los dedos, dentro y fuera de mí, provocándome dulces gemidos de placer. Deseo más, mucho más, pero tú me torturas con esas caricias durante un largo espacio de tiempo, el suficiente para conseguir que me corra de placer.