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Soy Mireia, una catalana exclusiva destinada a caballeros que sepan apreciar el buen gusto. Modelo y azafata, profesión que combino con servicios de escort de alto nivel. De gran belleza, suave piel muy bien cuidada, un cuerpo estilizado y extremadamente sensual, me convierten en la chica ideal. Educada, con un buen nivel cultural y conocedora de las normas del protocolo me convierten en la acompañante de lujo perfecta para cualquier evento social, viaje de negocios o velada íntima. Aprecio la buena comida, una vida envuelta de sonrisas y trato cada una de mis relaciones con mucha intensidad y erotismo, siempre a la altura de cada momento y situación.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. En ese preciso instante te di la espalda y fui bajando poco a poco el cierre de mi vestido mientras oía el clic del obturador. Mi espalda se reveló ante ti y lentamente dando la media vuelta mire fijamente a la cámara como si viera directamente a tus propios ojos. Los tirantes de mi vestido fueron deslizándose por mis hombros mientras mi mano le sostenía y de manera un tanto provocativa, fui soltándolo hasta que este cayó en medio de las flores. Y entre aquellas flores, solo la naturaleza y tú fueron testigos de mi desnudez.Fui dejándome guiar por ti, descubriendo mi talento de modelaje. Sentía una seductora emoción al saber que mi cuerpo quedaría plasmado para siempre y que tal vez hasta en una de tus exposiciones pudiera llegar a encontrarme.

2. Hacia la pista nos fuimos otra vez y comenzamos a bailar el lento juntos, no se, pero en ese momento sentí algo muy fuerte, como que me estaba poniendo romántico ;si, con mi hermana!!, me daba miedo lo que me estaba pasando pero al mismo tiempo me sentía como pocas veces me habia sentido con una chica, entonces la agarre de la cintura y bailamos. De repente mi cabeza se convirtio en un torbellino de sentimientos encontrados, a esa altura comenzaba a perder control sobre mis actos y mis sensaciones de temor por la situación le dejaba paso al impulso del momento. Mi pensamiento definitivamente empezó a girar en torno a mi hermana y a lo exitante que seria poder hacer el amor con ella. Ya se me hacia imposible dejar de desearla y de observar disimuladamente cada centimetro de su cuerpo. Estaba que volaba!... por un lado, en ese momento sentia una atracción fisica por ella que jamas hubiese imaginado y por otro la amaba como no amaba a nadie mas sobre la faz de la tierra, agustina siempre lo fue todo para mi y siempre hubo un lazo muy fuerte entre nosotros, pero nunca antes se me habia cruzado por la cabeza el hecho de amarla de otra forma que como simples hermanos, algo inquietante estaba ocurriendo en mi.

3. Mónica pensaba en todo eso, quizá no era exactamente así, quizá su imaginación iba demasiado deprisa, pero le gustaba sentirse observada, ser el centro de atención… de hecho, le encantaba. Tenía un cuerpo bonito, atractivo para la gran mayoría de los hombres…y de no pocas mujeres. Bajo su minifalda se vislumbraban unos muslos bien bronceados, al igual que el resto de su piel (incluso la que no era visible), y que se veían tremendamente sensuales y deseables. El aspecto de sus piernas era inmejorable, y es que a pesar de ser una muchacha muy dinámica y que siempre andaba ocupada, siempre disponía de unos minutitos para cuidárselas, y sin vislumbrarse ningún rasguño ni irregularidad, su piel confería un aspecto fino y suave.

4. Estuve un rato tomando el sol boca arriba, cuando me aburrí de esa postura me di la vuelta, ella seguía leyendo, me armé de valor y le dije: -Un libro muy interesante, una autentica obra maestra.- Giró su cabeza y me miró a los ojos. Con una calida voz suave me respondió: -Sí es muy interesante, la verdad es que se agradece tener un libro entre manos cuando se pasa tanto tiempo sola de aquí para allá.- Le pregunté que como es que pasaba tanto tiempo sola y me respondió que se debía a que trabajaba como ejecutiva de una multinacional y se pasaba el día de viaje. Poco a poco la conversación se fue animando. Me dijo que se llamaba Laura. Mientras hablábamos no podía evitar que mi mirada se dirigiera de continuo a sus pies, eran preciosos. Nos levantamos y nos dirigimos al bar de la piscina. Seguimos nuestra conversación, ella se dio cuenta de que me fijaba en sus pies. En un momento dado me miró a los ojos fijamente y cruzó las piernas sobre la banqueta del bar de tal manera que su pie descalzo pegaba sobre mi muslo interior. Seguí la conversación como si nada, intentando evitar su mirada porque me dejaba el alma congelada. Estuvimos toda la tarde hablando, cogimos confianza. Nos caímos tan bien que decidimos quedar para ir a cenar por la noche. Le dije que iríamos a un restaurante que conocía de cuando tenía reuniones de negocios, era del estilo de la nueva cocina, pertenecía a un destacado alumno de la escuela de Ferrán Adriá. Quedamos a las nueve y cada uno se retiró a su habitación a ducharse y vestirse.