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Relax con escorts y acompañantes de lujo

Soy Mireia, una catalana exclusiva destinada a caballeros que sepan apreciar el buen gusto. Modelo y azafata, profesión que combino con servicios de escort de alto nivel. De gran belleza, suave piel muy bien cuidada, un cuerpo estilizado y extremadamente sensual, me convierten en la chica ideal. Educada, con un buen nivel cultural y conocedora de las normas del protocolo me convierten en la acompañante de lujo perfecta para cualquier evento social, viaje de negocios o velada íntima. Aprecio la buena comida, una vida envuelta de sonrisas y trato cada una de mis relaciones con mucha intensidad y erotismo, siempre a la altura de cada momento y situación.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Me pego a ti, trato de provocarte, me bajas los tirantes del vestido muy despacio, por mis brazos, luego lo dejas caer al suelo. Recuesto mi cabeza sobre tu hombro, acercas tus labios a los míos y nos besamos. Mis manos se adentran entre tu cuerpo y el mío y toco tu sexo erguido por encima de la tela, esta tieso, erecto. Lo acaricio con suavidad. Te deseo y sé que me deseas, pero nos detenemos en las caricias, en el juego de seducción que envuelve este momento. Tus manos recorren mis brazos hacia mis hombros y luego se acercan a mis senos. Los acaricias por encima del sujetador. Nuestros cuerpos se calientan mutuamente. Metes tus manos entre mi piel y el sujetador, pellizcas mis pezones y todo mi cuerpo se estremece. Entretanto he conseguido bajarte la cremallera del pantalón y he metido la mano dentro, pero tú la sacas con paciencia. Quieres alargar más el juego. Me inclinas sobre la baranda, haciendo que te muestre mi culo y lo acaricias por encima de las braguitas, luego las apartas y acaricias mi sexo, siento tus dedos hurgando en mis labios vaginales, se introducen en mí y un gemido escapa de mi garganta. La luna sigue atenta la escena. Empiezas a mover los dedos, dentro y fuera de mí, provocándome dulces gemidos de placer. Deseo más, mucho más, pero tú me torturas con esas caricias durante un largo espacio de tiempo, el suficiente para conseguir que me corra de placer.

2. Hoy mi hermana tiene 21 años y yo 23, nunca volvimos a tener sexo, ni siquiera a besarnos en la boca, porque ambos sabemos que aquella noche irrepetible fue el sello de un simple amor de hermanos, que comenzo en el mismo momento en el que ella nació cuando yo tenia apenas dos añitos y durará hasta que no estemos mas en esta tierra. Lo nuestro no era carnal, solo lo fue esa noche porque asi lo sentimos los dos, pero inclusive en el momento mas caliente juntos ambos sabiamos que estabamos amandonos como hermanos que somos y que eso no volveria repetirse, solo estabamos marcando a fuego para siempre nuestro amor de hermanos. Aunque suene dificil de entender asi fue. Agustina siempre será mi hermana menor, esa chiquita con la cual creci y comparti mi vida desde que tengo uso de razón, a la que seguire cuidando hasta el dia en que me muera y a la que seguire amando incondicionalmente como mi hermana de sangre que es.

3. Mientras tanto sus manos recorren con vehemencia los contornos de mi cuerpo, su boca se posa en mi cuello y traza un trayecto lineal pasando por mi pecho hasta mi ombligo y aun mas abajo hacia ese lugar en el que hasta el momento nadie se había acercado. Su lengua roza el contorno superior de mi pubis y creo desfallecer ( recuerden que me había hecho una depilación brasileña ) de lo sensible que estaba en ese punto de mi femenino ser. Su nariz absorbe mi olor y me parece el gesto mas erótico que ojos algunos hayan visto. No sentí ni vergüenza ni nada, solo un inefable placer que me hacia gemir sin intermisión. Sus labios se apoderaron de mi ser y ya no pude pensar mas. Su lengua recorría mis pliegues, saboreaba mis fluidos y mis manos mientras estaban sobre su cabeza acariciándolo y a la vez urgiéndolo a que no parase ese el placentero tratamiento que me infligía. Hasta que por fin supe lo que era un orgasmo, lo que significaba que tu ser se fraccionara en miles de pequeñas porciones y luego se volvieran unir, encajando una en las otras como si fuese un rompecabezas. Sentía como mi cuerpo se contorsionaba causa de los temblores y lo abrace. El se recostó junto a mi y me beso. Su sabor y el mío se entremezclaban resultando, pecaminoso, embriagante como un néctar alucinógeno.

4. Nos abrazamos fuertemente mientras me recostaba sobre la mesa, a la vez que volcaba las copas y el tipo del bar se iba, bajaron las luces y todo fue besos, caricias, quejidos, susurros de esos que te hacen temblar y, mi cuello, pobrecito del..... recibía los mejores besos que jamás a recibido. Mis senos, calientes de tantas caricias, salieron de mi sostén blanco tal cual fueran alimentar un bebe, y él, tiernamente, poso esos exquisitos labios en ellos, mientras una de sus manos se colaba bajo mi falda buscando mi secreto, ese que luego recibiría todo el fuego de aquel tipo desconocido. Después de aquel encuentro furtivo, y de tener sexo en un bar solo para nosotros dos, jamás volví a estar con él, ni siquiera supe su nombre, solo me quedo el lindo recuerdo de un macho riquísimo que me amó como si hubiera estado guardando esa pasión para mí durante mucho tiempo y al cual, mientras gemía disfrutando de tanto placer en medio de un desenfrenado mete y saca, desnudos sobre una mesa, mirándonos lujuriosamente, llamé Víctor.