Contactos Bilbao

Relax con escorts y acompañantes de lujo

Hola. Mi nombre es Pamela. Soy una mujer sensual, dulce y cariñosa a la que le gusta compartir en la intimidad momentos de erotismo y sensualidad con caballeros educados que deseen vivir momentos inolvidables. Una excelente compañía para disfrutar de una velada inolvidable.

Si te gusta mi perfil o prefieres buscar más escorts en Bilbao, puedes encontrar en mi anuncio muchas más chicas de compañía. Te garantizo exquisitos contactos en Bilbao.

Pincha aquí para ver mi web con fotos

Contactos Bilbao

Masajes eróticos y sexo

Servicios publicados

Estos son algunos de los servicios que publicamos: Servicios aleatorios Sado erótico - Señoritas de compañía - Burdeles - Putas a domicilio - Clubs de alterne - Masajes eroticos - Tantra - Anuncios de sexo - Putas de lujo - Escorts independientes - BDSM - Clubes de relax - Apartamentos por horas - Prostíbulos - Locales de intercambio - Acompañantes de lujo - Agencias de escorts - Scorts de alto standing - Damas compañía - Chicas de compañía - Azafatas - Modelos - Call girls - Casas relax - Contactos eróticos - Saunas eróticas - Pisos de relax - Salidas a hoteles y domicilios - Callgirls - Chicas de alterne - Prostitutas de lujo -

Te recomendados

Aquí tienes diferentes locales donde puedes asistir: Clubs aleatorios Platinum - La vie en Rose - Showgirls - President - Bacarra - Casanova 59 - Club Romaní - Club Lexis - Club Riviera Castelldefels - Saratoga - Eden - O´Dely - Pretty Woman - Nice - Alexia - Nyoman - Jobe y el amor - Club Eros - Equus - Cuore Cabaret - Dollar Club - Comendadoras - Bailen 22 - Agencia Sexy Nights - Kissme

Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Tu cuerpo se tensaba pero no huías, moví mi cadera como tu me haz enseñado, tu verga hervía de emoción, te tome de las caderas y empuje la mía hasta el fondo, yo estaba empapada, mi sueño se convertía en realidad poseerte total y plenamente, acaricie tu espalda, la bese ,apreté tus nalgas, el vaivén iba en aumento, mientras tu removías tu sexo, seguí el compás de tus movimientos, era una locura, mi pasión se desbordaba, mi concha se inundaba sentí el temblor de tu cuerpo y supe que se aproximaba el fin, arremetí con más fuerza hasta ver salir tu leche caliente como un disparo, salí de tu ser lentamente y tu caíste exhausto en la cama, me miraste con un dejo de reproche, pero tu expresión cambio inmediatamente y me brindaste la más bella de tus sonrisas.

2. Yadira golpeó el agua con el puño y se irguió malhumorada de la bañera dejando caer el agua tibia por su cuerpo, que brillaba bajo el danzante baile de las llamas de las velas. Se echó una bata de fina seda negra sobre el cuerpo que, si bien la cubría por completo, era lo bastante fina como para dejar entrever lo que había debajo; así ataviada salió de su aposento en dirección a los calabozos. Necesitaba saberlo, necesitaba oírselo decir. Sus pies descalzos resonaron en la lóbrega piedra de la escalinata, con un gesto ordenó al soldado que estaba de guardia que se marchara y los dejara a solas, éste le tendió la llave y se alejó de allí sin hacer preguntas. Yadira hizo girar la llave en la cerradura y la puerta se abrió con un desagradable chirrido. Davor estaba allí, con los brazos en alto firmemente sujetos por argollas que colgaban del techo, le había quitado la armadura y ahora tan solo llevaba los calzones de cuero negro y las botas, su torso estaba totalmente desnudo y dejaba ver varias heridas del arma de Yadira. La mujer tuvo que hacer un esfuerzo para no correr a liberarlo, se encaró con él haciendo gala de su gesto más indiferente, aunque él sabía que el fuego ardía en su interior.

3. Estuve algo así como tres canciones bailando y mirandola como si fuese cualquier otra chica en plan de levante, pero al mismo tiempo sentia muchisimo remordimiento por lo que me estaba sucediendo, estaba bailando con una de las chicas mas hermosas que se encontraban en el boliche, era la envidia de muchos de los chabones que ahi se encontraban, claro que nunca imaginaron que yo era su hermano, el hecho es que esa chica de movimientos tan sexys en la pista a la que cada vez deseaba mas, era precisamente mi hermana menor, esa por la que daria mi vida y a la cual quiero tanto, entonces decidi hacerme el boludo y excusarme conmigo mismo en que ya habia tomado mucho alcohol y estaba desvariando en mis pensamientos. Pero luego la música cambió y de música movida, extrañamente pusieron un par de temas lentos, muy románticos. En ese momento logicamente dejamos de bailar y nos fuimos a la barra a tomarnos unos tragos, sin embargo, me sentía tan extrañamente bien esa noche que aunque nunca había bailado música lenta con ella, y aprovechando que justo estaban pasando un tema que a ella le encantaba, me decidí a decirle si no queria bailar ese tema conmigo, ella dudo un poco y luego me dijo: desde cuando te gusta bailar tanto conmigo a vos?, pregunta que fue seguida de una risita inocente que ni se imaginaba las cosas que a esa altura yo estaba sintiendo. Finalmente agus acepto y me dijo: bueno dale vamos, nunca me hubiese imaginado que quisieras bailar un lento conmigo, pero no le veo nada de malo, aparte este tema me encanta, asi que dale vamos...

4. Entro en la habitación, ésa que decoraste especialmente para nuestros apasionados encuentros, con telas de color rojo, tanto en las cortinas como en la ropa de cama e incluso vistiendo las paredes de telas de raso rojas. Tú me sigues, abro el balcón y salgo para observar la luna, apoyada sobre la baranda elevo mis ojos al cielo. Te acercas a mí, me abrazas por detrás, pegas tu cuerpo al mío y noto tu sexo erecto sobre mi culo. Siento tu boca sobre mi nuca, la besas suavemente y mi cuerpo se estremece. Ninguno de los dos dice nada, los sentidos, los gestos, hablan por nosotros. La luna nos observa desde su azul firmamento. Tus manos se posan sobre mis caderas, las acaricias con suavidad, mientras sigues besando mi cuello, en un dulce camino hasta mi hombro derecho, que muerdes suavemente, mientras tus manos acarician mi vientre y suben la falda del vestido, para acariciar mis muslos apaciblemente.