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Relax con escorts y acompañantes de lujo

Mi nombre es Laura y soy una morena muy carnal. Me encanta las fantasías, los besos, las caricias y que me penetren analmente. Adoro esa postura que es una invitación a mi puerta trasera, arquearme de placer mientras mi amante me toma presa con sus manos y se agita a mi mismo ritmo. Una escena excitante que me gusta rememorar con cierta frecuencia. Pero también soy una excelente masajista, puro arte en las manos para relajarte mediante sugerentes caricias en tu cuerpo. Disfruta de mis besos apasionados.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Tu no querías parar ahí, te apetecía hacerme gozar y yo deseaba que me hiciese gozar. Mientras besabas mi cuello tu mano recorrió mi cuerpo hasta llegar al bulto que había en mi entrepierna, te aferraste a el con fuerzas, con intenciones de no dejarlo escapar, como si tuviera intención de irse, pero ni mucho menos, solo quería sentir tus caricias y no la hiciste esperar, desabrochaste los botones de la cremallera del pantalón y metiste la mano dentro para encontrarte un miembro duro por toda esta maravillosa situación. Tampoco dejabas de besarme el cuello y la boca mientras tocas mi polla, empiezas a desabrochar los botones de mi camisa y mientras haces eso también me besas el pecho dando en mis pezones mordisquitos leves que producen placer, pero tu nunca sueltas el miembro. Tocas la polla y los huevos, sabes lo que haces se nota que no es la primera vez que masajeas esa parte del cuerpo de un hombre, me encanta la sensación esa de saber que as tocado y estado con algún otro y que me prefieres a mí, ser el elegido por ti me excita.

2. Cuando agus empezó a convulsionar con su acabada, puse su cabeza en mi cuello para poder metérsela un par de veces más hasta el fondo, sintiendo mi pija más exitada que nunca. Cuando senti que se venia aquella fuente de vida, blanca y espesa, abundante y avanzando rápidamente, le avise rapidamente a agus que iba a acabar; a lo que ella se me adelanto y me pidio que acabara en su boca; si estaba a mil revoluciones por segundo eso me acelero aun mas, ella sin saberlo estaba cumpliendo una de mis fantasias no cumplidas, acabar en la boca de una chica, y que mejor, era todo completito, iba a cumplir mi fantasia, la chica era mas que hermosa y encima era mi propia hermana Agustina... No me tarde mucho mas y acabe en la hermosa boquita de agus, la sensación creo que sera inigualable, el placer fue indescriptible, ver a agus llenarse la boca con mi semen fue lo maximo... y la imagen de ella mirandome directo a los ojos mientras me chupabala pija llena de semen jamas se borrara de mi mente, fue sublime! Luego la levante y la bese salvajemente, sin dudas ese será el beso mas maravilloso y exitante de toda mi vida, nos besabamos de manera hambrienta entrelazando nuestras lenguas llenas de mi semen, y en un pequeño momento de despegue nos volvimos a mirar a los ojos y con nuestras bocas chorreando semen me dijo: "te amo Alejandro", "Te amo Agustina" le dije yo, y nos volvimos a besar hasta quedarnos sin aliento...

3. Lentamente fuiste acercándote, mi corazón latía con fuerza y en un segundo estabas frente a mí. Me llamaste por mi nombre y yo a ti. Tomaste mis manos y besaste mi mejilla. Me volvía loca, quería lanzarme a tus brazos, más sin embargo espere. Mi deseo era demasiado, ¡eras tal como yo te había imaginado! Buscamos un lugar más solitario para poder charlar, fue una situación extraña, el estar frente a frente nos cohibía, tratamos de relajarnos, de platicar; pero alguien tenía que dar el primer paso, te pedí que te acercaras y te entregue mi boca.

4. Yadira golpeó el agua con el puño y se irguió malhumorada de la bañera dejando caer el agua tibia por su cuerpo, que brillaba bajo el danzante baile de las llamas de las velas. Se echó una bata de fina seda negra sobre el cuerpo que, si bien la cubría por completo, era lo bastante fina como para dejar entrever lo que había debajo; así ataviada salió de su aposento en dirección a los calabozos. Necesitaba saberlo, necesitaba oírselo decir. Sus pies descalzos resonaron en la lóbrega piedra de la escalinata, con un gesto ordenó al soldado que estaba de guardia que se marchara y los dejara a solas, éste le tendió la llave y se alejó de allí sin hacer preguntas. Yadira hizo girar la llave en la cerradura y la puerta se abrió con un desagradable chirrido. Davor estaba allí, con los brazos en alto firmemente sujetos por argollas que colgaban del techo, le había quitado la armadura y ahora tan solo llevaba los calzones de cuero negro y las botas, su torso estaba totalmente desnudo y dejaba ver varias heridas del arma de Yadira. La mujer tuvo que hacer un esfuerzo para no correr a liberarlo, se encaró con él haciendo gala de su gesto más indiferente, aunque él sabía que el fuego ardía en su interior.