Azafatas Madrid

Azafatas de compañía de lujo en Madrid

Soy Sofi, imaginativa, creativa, provocativa y siempre excitante. Tengo la vitalidad de la juventud y el atrevimiento de una chica dispuesta a experimentar con sus sentidos, descubrirme como mujer y convertirme en la amante perfecta. Me gusta el sexo compartido con hombres que acabo de conocer, intuir sus gustos, que descubran los míos y entregarme por completo, sentirme suya mientras me posee. El sexo es un regalo de la naturaleza y yo no lo pienso desperdiciar ...

Una mujer con clase, culta ... la compañera ideal en cualquier momento y circunstancia. No te prives de disfrutar del mejor sexo en compañía de una mujer preciosa ... Vive una inolvidable velada con una de la más bellas azafatas en Madrid.

Pincha aquí para ver mi web con fotos

Azafatas Madrid

Azafatas acompañantes

Servicios publicados

Estos son algunos de los servicios que publicamos: Servicios aleatorios Agencias de escorts - Casas relax - Contactos eróticos - Apartamentos por horas - BDSM - Call girls - Damas compañía - Azafatas - Escorts independientes - Señoritas de compañía - Masajes eroticos - Tantra - Salidas a hoteles y domicilios - Modelos - Saunas eróticas - Prostíbulos - Acompañantes de lujo - Burdeles - Pisos de relax - Sado erótico - Scorts de alto standing - Locales de intercambio - Putas de lujo - Clubes de relax - Chicas de alterne - Callgirls - Putas a domicilio - Anuncios de sexo - Prostitutas de lujo - Chicas de compañía - Clubs de alterne -

Te recomendados

Aquí tienes diferentes locales donde puedes asistir: Clubs aleatorios Pub Aribau 240 - Pretty Woman - Agencia Sexy Nights - Club Lexis - Bacarra - Baronet - Sauna Cristal - L´hibou - Comendadoras - Equus - New Tuset - Batman - La Estrella - Azul - Habana - Gran via 532 - Bailen 22 - Cuore Cabaret - President - Kissme - Basinger - Nice - Casanova 59 - O´Dely - Alexia

Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Entro en la habitación, ésa que decoraste especialmente para nuestros apasionados encuentros, con telas de color rojo, tanto en las cortinas como en la ropa de cama e incluso vistiendo las paredes de telas de raso rojas. Tú me sigues, abro el balcón y salgo para observar la luna, apoyada sobre la baranda elevo mis ojos al cielo. Te acercas a mí, me abrazas por detrás, pegas tu cuerpo al mío y noto tu sexo erecto sobre mi culo. Siento tu boca sobre mi nuca, la besas suavemente y mi cuerpo se estremece. Ninguno de los dos dice nada, los sentidos, los gestos, hablan por nosotros. La luna nos observa desde su azul firmamento. Tus manos se posan sobre mis caderas, las acaricias con suavidad, mientras sigues besando mi cuello, en un dulce camino hasta mi hombro derecho, que muerdes suavemente, mientras tus manos acarician mi vientre y suben la falda del vestido, para acariciar mis muslos apaciblemente.

2. Mónica, ese día, le sorprendió muy gratamente. Llevaba puesto un vestido totalmente negro, muy elegante, de una sola pieza, que le cubría casi la totalidad de su cuerpo, exceptuando sus sensuales pies y un incansable y siempre sugerente escote. Si figura y la sinuosidad de sus curvas se apreciaban mejor que nunca, aunque, eso sí, bajo un tela fina negra. Mónica estaba radiante, hermosa. Marcos, a su lado, tuvo la sensación que debía cuidarse y arreglarse más, aunque se trataba de un chico guapo, simpático, y con un encanto especial. Se sentaron en la zona céntrica del restaurante. Estaban rodeados por otras parejas que deseaban pasar una velada romántica en ese distinguido restaurante. Pidieron lo que iban a tomar, y empezaron a hablar de sus cosas, a veces de forma caótica, yendo de un tema a otro, pero siempre terminaban la charla recordando lo mucho que se querían. Comieron con entusiasmo el primer y el segundo plato, y justo cuando habían pedido los postres, Mónica se disculpó y se dirigió al baño.

3. Le quité la ropa mientras ella me quitaba la mía, ella se estiró y yo tras ver su coño rasurado solo me dieron ganas de comérmelo y eso hice... empecé lamiendo con suavidad los contornos de su clítoris y con la mano derecha acariciando su vagina, ella empezó a agitarse y a gemir, fue cuando empecé a pasar la lengua por su clítoris haciendo movimientos rápidos, contra más rápido movía la lengua más grande era su placer y mi mano no pudo resistirse en entrar en su vagina. Sus gemidos eran cada vez más altos y su cuerpo se retorcía de placer… fue cuando mi polla entró en acción, se la metí y puse sus piernas sobre mis hombros para que así pudiera entrar con más profundidad, su voz cada vez se hacía más frágil cosa que hacía ponerme más caliente, luego ella se puso encima de mi y le pedí que me cabalgara rápido, ella aceptó y se empezó a agitar, pero no fue hasta que la puse a cuatro patas que nos corrimos tras un arranque de fuerza que le provocó comerse la almohada tras la fuerza con la q le estaba penetrando. Fue genial y acabamos reventados, aunque sabíamos que aquella no iba a ser la única vez aquel día...

4. Grande fue mi asombro al salir y encontrarle tendido en la cama profundamente dormido. Ahí estaba yo pensando en el destino y el se había quedado dormido con la música de Chopin como fondo. Alguien podría haberse enojado pero a mi solo me producía inmensa ternura verle allí dormido, su respiración acompasada y sus manos reposando sobre la almohada. Yo, con un desacostumbrado arrojo me libere de la toalla y me senté a su lado en la cama. Con cuidado de no despertarlo le quite sus zapatos, me tumbe a su lado arropándonos con una sabana blanca y finalmente abrazada a su espalda y sintiendo mi cuerpo desnudo y aun fresco por la ducha pegado al suyo tibio y cubierto por un jeans y una camiseta. Al poco rato de escuchar el ritmo regular de su respiración y sentir el sube y baja de su pecho, yo también me quede dormida.