Azafatas Madrid

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Soy Alba, elegante y sensual, una atractiva mujer cosmopolita, moderna y muy cariñosa con la que podrás pasar momentos muy apasionados. Sangre española en una amante sofisticada, soy como la compañera de oficina que siempre quisiste poseer furtivamente en el archivo, o esa jefa que te hace quedar cuando todos se van para seducirte y tomarte en la mesa de su despacho ... Y si no trabajas en una oficina, no te preocupes porque tengo fantasías para todas las profesiones.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Lentamente fuiste acercándote, mi corazón latía con fuerza y en un segundo estabas frente a mí. Me llamaste por mi nombre y yo a ti. Tomaste mis manos y besaste mi mejilla. Me volvía loca, quería lanzarme a tus brazos, más sin embargo espere. Mi deseo era demasiado, ¡eras tal como yo te había imaginado! Buscamos un lugar más solitario para poder charlar, fue una situación extraña, el estar frente a frente nos cohibía, tratamos de relajarnos, de platicar; pero alguien tenía que dar el primer paso, te pedí que te acercaras y te entregue mi boca.

2. En ese momento sublime increíblemente solo acerté a preguntarle que por que aun estaba vestido. El se solo rió, seguro pensó que comentario mas inapropiado para ese justo instante. Yo también me reí mientras lo veía levantarse de la cama y quitarse la ropa. Quede transfigurada al observar por vez primera su cuerpo desnudo y demudada al ver que tan firme y excitado se encontraba. Ciertamente había sentido su erección en ocasiones anteriores pero nunca lo había visto de esa forma y fue en ese momento que mi amigo, mi compañero, mi cómplice se convirtió en un hombre ante mis ojos. Se acerco a mi y se tumbo a mi lado en la cama. Debo admitir que al principio me encontraba un poco asustada. Aun después de lo que acababa de pasar no es lo mismo ver a un hombre vestido que sin ropa, me sentía extraña de estarnos abrazando así piel con piel sin nada entre nosotros. Rápidamente me acostumbre a sentir su tacto. Acaricie sus brazos, palpe los bellos que los cubren y que siempre me han fascinado, ascendí por sus hombros mientras me sentaba sobre el con mi pubis presionando el suyo.

3. Notas fluidas de jazz creaban un ambiente sensual, nos abrazamos por un largo rato percibiendo aromas y sintiendo nuestros cuerpos. Tu cadera estrecha y el roce de tus dedos me invaden con deseos de lujuria. -beso tu cuello sintiendo la delicadeza de tu piel, su finura- beso tus mejillas y unimos nuestros labios, esos labios carmin que me hipnotizan-introduzco mi lengua en tu boca hasta fundirlas- me encantan tus besos. Con delicadeza recorro tu cara, tus hombros deslizandome con cuidado hasta tu cintura. Deslizo mi mano hasta abrir el cierre de tu vestido, acaricio tu espalda, paso mi lengua por ella notando tus reacciones, saboreo tu piel y me excita. Me siento detras de ti y observo cada curva de tu cuerpo, eres hermosa y una diosa de mujer. Beso tu cuello mientras recorro tus piernas con ternura, pequeñas mordidas tersan tu cuerpo. Deslizo el vestido por tus hombros hasta descubrir tus senos cubiertos por un sosten de tela fina. Los recorro al tiempo que te muerdo con mayor fuerza. Noto que el contacto con el aire ha endurecido tus pezones y los recorro con mi dedos. Desabrocho tu sosten y dejo esos pechos al aire, los masajeo, los admiro.

4. Dejó el bolso en su asiento, que aunque no le gustaba llevarlo, lo creía necesario para llevar su móvil y otras cosas que ella pudiera necesitar en determinadas circunstancias. Marcos no perdió detalle del contoneo del trasero de su novia en ese andar tan gracioso que tenía, pero que tan sumamente excitante resultaba. Pudo apreciar, cuando el paso de una pierna tensaba sensiblemente el vestido, la marca de unas braguitas. Jugó a adivinar de cuáles se podría tratar. Pensó en unas blancas, una de sus favoritas…y imaginó que esa misma noche, cuando llegaran a casa, tendría la oportunidad de sacarle el vestido de los pies a la cabeza, y ver el increíble cuerpo desnudo de Mónica, tapado mínimamente por esas braguitas tan sensuales. Al cabo de casi cinco minutos Mónica salió del baño y se dirigió a reunirse con su pareja. A pesar de lo que llevaba cogido en su puño, no se mostraba dubitativa ni indecisa, muy al contrario, su andar era firme y decidido. Marcos no la vió venir, ensimismado como estaba en sus pensamientos. Mónica se situó a su lado, y antes de que él pudiera reaccionar, ella se inclinó suavemente y le susurró en la oreja un escueto: "Toma, esto es para ti". Al mismo instante que decía estas palabras dejó caer en el regazo de su novio la única prenda íntima que llevaba esa noche. Marcos tardó en reaccionar…lo primero que pensó es que no tendría ya que esperar hasta más tarde para saber que, efectivamente, las braguitas que llevaba eran, ahora ya sin ninguna duda, sus favoritas.