Azafatas Madrid

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Soy Elsa, guapa y despampanante española de melena azabache y un cuerpo que quita el hipo. Guapa como pocas, conozco a la perfección como exprimir mis encantos. Una mirada atrevida, la boca tentadora, perfume irresistible y mucha feminidad, me convierte en el deseo de muchos hombres y capricho de unos pocos. Si tú quieres pertenecer al segundo grupo, tan sólo tienes que llamarme y acabarte de convencer, seguro que al escuchar mi voz y sentir mi simpatía te resultará mucho más fácil la decisión ...

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Mientras tanto mis manos descubren tu piel, cae la primera prenda. Tus hombros quedan descubiertos, una pequeña blusa cubre el resto. Sabes como me gusta tocarte por encima de la ropa, más aún cuando revelan tu figura. Esos hermosos pechos tuyos se yerguen hacía mi, los toco con la yema de los dedos definiendo su volumen. Te coloco de espalda a mi, beso con ansia tus hombros y la superficie de tu piel descubierta bajo tu cabello. Te abrazo bajo la ropa, te estremeces entonces. Me besas, extendiendo la abertura de tu boca, te entregas a mí en ese beso apasionado. Me descubres el torso al tiempo que tus manos recorren mi pecho, bajas por mi espalda hasta ubicar tu manos sobre mis caderas, las oprimes contra tu sexo, deseas sentir el mío excitado entre tus piernas. Sabes que estoy listo.

2. Caí rendida ante ti, reuniéndose dulcemente nuestros cuerpos. El momento era perfecto, las flores, ese cielo repleto de estrellas, la luna inundándonos de fosforescencias, el aire cálido y suave rodeándonos, tu cuerpo y el mío, aun entretejidos. Cerré los ojos y sin darme cuenta, me perdí en la oscuridad. ¡Desperté sobresaltada en la madrugada y tú no estabas a mi lado! Tristemente me di cuenta que solo había sido un sueño, no obstante tu estabas por llegar, así que apresuradamente me vestí, con la esperanza de que mi sueño se hiciera realidad, y quizá... ¡Yo ayudaría a que eso pasara!

3. Te saque la playera y tu piel se fundió a la mía, metí mis manos entre los dos y lentamente desabroche tu pantalón. Te fui desvistiendo hasta quedar desnudos los dos. Tu virilidad exhalaba calor y quemaba mi vientre a su contacto. Acomodamos el cobertor entre las flores y su olor, que ya empezaba a mezclarse con el tuyo y el mío. El aire suave y cálido acariciaba nuestra piel convirtiéndose en nuestro cómplice y creándonos mayores sensaciones.Enrede tu cuerpo al mío, al mismo tiempo que tus besos llenaban mi boca. Sentí tu lengua viajar por cada surco de mi piel. Tus manos tibias acariciaban lentamente mi espalda, mi cadera, mis nalgas, sobandolas, apretándolas y suavemente abriéndolas. Bajaste hasta mis pies y besaste cada uno de ellos, cada dedo, cada espacio.

4. Cuando desperté el estaba besando mi frente, mi nariz, mis mejillas. Yo lance un entrecortado suspiro y pensé que era la sensación mas deliciosa que hasta ese instante había podido disfrutar. Sus manos recorrieron mis cabellos, nuca, descendieron por mi espalda y descansaron en mis nalgas......Ya en ese momento mi respiración empezó a hacerse mas profunda y mis senos se mostraban endurecidos bajo la sabana. Yo también lo bese, imitando el trayecto por el recorrido. Quise absorber su ser, fundirnos, hacernos uno, hombre y mujer, un solo cuerpo, una sola carne, un solo ser. Paradójicamente, disfrutando enormemente nuestras diferencias, el desigual relieve, montes, surcos, llanos y curvas de nuestra anatomía.