Azafatas Madrid

Azafatas de compañía de lujo en Madrid

Hola, soy Leticia, una estudiante universitaria española. Divertida e inteligente, compagino mis estudios en la universidad con mi trabajo de modelo fotográfica. Culta, educada, con clase y con una cara de muñeca te aseguro que después de conocerme querrás volver a verme. Soy una compañía ideal para salidas a cenas, te puedo hacer de guía turística en Madrid, pasar juntos una velada increíble o acompañarte a un viaje de placer o negocios. Entre mis aficiones decirte que me encanta montar a caballo, el aire libre, disfrutar de un buen libro junto a una copa de vino tinto.

Una mujer con clase, culta ... la compañera ideal en cualquier momento y circunstancia. No te prives de disfrutar del mejor sexo en compañía de una mujer preciosa ... Vive una inolvidable velada con una de la más bellas azafatas en Madrid.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Recorriste mis piernas con tu boca húmeda y anegaste mi centro con tu lengua, provocando estremecimientos en mí. Llegaste hasta mi pecho acariciándolo dulcemente y llevándolo a tu boca bebiste de ellos como un niño hambriento, mientras tu mano descendía hasta mi humedad. Te adentraste ahí, provocando que mis caderas se estremecieran al ritmo de las flores movidas por el viento. Yo acariciaba tu cabello y espalda mientras tu oculto en mi pecho te colmabas de ellos.

2. Yadira se despojó de la armadura, ignorando el lacerante dolor de una herida reciente en el costado, apartó los suaves pantalones de cuero blando a un lado y por último, se desprendió de la camisa. Ya desnuda se metió en la bañera de agua caliente que acababan de prepararle. Su cuerpo estaba perfectamente contorneado por los largos años de ejercicio militar, su brazo era poderoso con la espada pero reflejaba una salvaje belleza femenina, al igual que el resto de su anatomía. Era una mujer de piel tostada y suave, marcada por alguna que otra cicatriz finísima que en nada afeaba su aspecto, voluptuosa, de oscuros cabellos que caían en cascadas rizadas sobre sus hombros y unos intensos ojos grises, más fríos que agujas de hielo, pero salvajes y hermosos a la vez. Yadira se había hecho con el control de medio país gracias a su fuerza y a que era una gran estratega, sin embargo, esta vez, la victoria no era suya, al menos no del todo.

3. Así que Mónica no llevaba ropa interior. No era algo inusual en ella, incluso antes de iniciar su relación con Marcos ya lo había probado en diversas ocasiones. Le gustaba sentirse liberada de esas pequeñas prendas, aunque también sabía usarlas con enorme conocimiento cuando la ocasión lo requería. Al levantarse aquella mañana de la cama, junto a su novio, Mónica se duchó y se dispuso a escoger la ropa que se pondría aquel día. Empezando con el morbo habitual entre ellos dos, le preguntó a Marcos, en un tono socarrón, que deseaba que se pusiera para vestirse. Él, acostumbrado ya a estas preguntas, le respondió desde el baño que no era necesario que se pusiera nada. Se refería a la ropa interior, por supuesto. Mónica, ni corta ni perezosa, le hizo caso, y se vistió tal como se encontraba en esos momentos en unos grandes almacenes.

4. La noche avanzaba, y después de tomarnos varias cervezas, todos estabamos completamente deshinibidos en el boliche y el ambiente empezaba a ponerse muy bueno!, la música increíble y todos bailando y cantando fuerte. La verdad, la cosa se estaba poniendo muy bien...