Azafatas Madrid

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La verdadera seducción empieza por la sonrisa. La mía, luminosa y carnosa, te encantará. En ella hay simpatía pero también provocación, la mezcla perfecta de dulzura y lujuria, toda una invitación para adentrarse en un tiempo único de pasión y deseo en el que nos entreguemos el uno al otro olvidándonos de todo. Guiado por la luz de mi sonrisa te aventurarás por mi cuerpo. Él será tu refugio y tu paraíso, la geografía perfecta para hacer realidad tus sueños más íntimos. Arrebatadoramente erótica, en mí encontrarás la mejor amante con la que nunca soñaste. Llámame. Me llamo Lucía y estoy esperando tu llamada.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Mónica pensaba en todo eso, quizá no era exactamente así, quizá su imaginación iba demasiado deprisa, pero le gustaba sentirse observada, ser el centro de atención… de hecho, le encantaba. Tenía un cuerpo bonito, atractivo para la gran mayoría de los hombres…y de no pocas mujeres. Bajo su minifalda se vislumbraban unos muslos bien bronceados, al igual que el resto de su piel (incluso la que no era visible), y que se veían tremendamente sensuales y deseables. El aspecto de sus piernas era inmejorable, y es que a pesar de ser una muchacha muy dinámica y que siempre andaba ocupada, siempre disponía de unos minutitos para cuidárselas, y sin vislumbrarse ningún rasguño ni irregularidad, su piel confería un aspecto fino y suave.

2. Nos abrazamos fuertemente mientras me recostaba sobre la mesa, a la vez que volcaba las copas y el tipo del bar se iba, bajaron las luces y todo fue besos, caricias, quejidos, susurros de esos que te hacen temblar y, mi cuello, pobrecito del..... recibía los mejores besos que jamás a recibido. Mis senos, calientes de tantas caricias, salieron de mi sostén blanco tal cual fueran alimentar un bebe, y él, tiernamente, poso esos exquisitos labios en ellos, mientras una de sus manos se colaba bajo mi falda buscando mi secreto, ese que luego recibiría todo el fuego de aquel tipo desconocido. Después de aquel encuentro furtivo, y de tener sexo en un bar solo para nosotros dos, jamás volví a estar con él, ni siquiera supe su nombre, solo me quedo el lindo recuerdo de un macho riquísimo que me amó como si hubiera estado guardando esa pasión para mí durante mucho tiempo y al cual, mientras gemía disfrutando de tanto placer en medio de un desenfrenado mete y saca, desnudos sobre una mesa, mirándonos lujuriosamente, llamé Víctor.

3. La joven salió de su habitación, fue al cuarto de baño, lavó su cara y sus manos resignada y triste, enfadada, y, aún en pijama, entró a tomar el desayuno a la cocina. Masticaba la comida con desgana, cuando, sorprendida, miró por la ventana al cielo, y vio que estaba exactamente igual que en su sueño. Azul, con un sol espléndido, y sin rastro de nubes. Al principio se sintió extrañada, pero luego no le dio importancia, ya que, al fin y al cabo, estaban a finales de Abril, y era lógico que, con la primavera, los días de buen tiempo fueran numerosos. A ella le gustaban esos días, pero odiaba trabajar con tanto calor. Cuando hubo tomado un café y algo de comer, bajó a la tienda, y se dispuso a sacar las macetas a la calle para que recibieran directamente los beneficiosos rayos del sol, y tuvieran así algo de la luz que Ángela necesitaba en su vida, pero que, atada a su timidez, nunca conseguiría.

4. El propósito básico de la ducha no fue precisamente la higiene sino el tranquilizar mis emociones y mi corazón que galopaba desaforadamente dentro de mi pecho. Mientras sentía las frescas gotas en mi rostro sopesaba cada una de las implicaciones de estar allí en ese momento. Hubo un breve espacio en el que dude si lo que hacia era correcto, volvieron con inusitada fortaleza a mi mente cada una de las lecciones de moral que en el discurrir de mis años había recibido. Pero al finalizar la ducha me di cuenta de que al fin y al cabo nada de eso importaba, que yo estaba justamente en el lugar que quería estar con el hombre que amaba y que se fueran al carajo todos esos complejos de santa que hasta el momento albergue. Yo iba a vivir tal y como mi conciencia y mi mente me dijesen y no como algunas otras personas opinaran. Tome un hondo suspiro y salí del baño con la actitud de quien va a reunirse con su destino.